Nuestra vida está en continuo desarrollo,
con cambios que afectan a nuestro estado de ánimo. El trabajo, las relaciones personales… todo ello influye en cómo nos sentimos. Nuestro organismo está preparado para actuar en cada momento segregando una serie de sustancias a nuestro torrente sanguíneo que hace que cambiemos de humor.

Es conocida la función de las hormonas en este proceso y que ciertos alimentos contienen componentes que las aumentan o las disminuyen.

La serotonina funciona como un neurotransmisor y es la responsable de nuestro estado de ánimo, una carencia o concentración baja de ella puede conducirnos a la depresión. Aumentar la ingesta de alimentos ricos en esta sustancia, como el plátano, las nueces, las almendras, los garbanzos o la lechuga, hará que nos encontremos mejor.

Las endorfinas son otros neurotransmisores que actúan como inhibidores del dolor y son generadoras de la sensación de bienestar. La mejor manera de que tu cuerpo genere endorfinas es realizando ejercicio físico, escuchando música e ingiriendo alimentos ricos en proteínas como el pollo, pavo, huevos y pescado.

También las vitaminas y los minerales tienen un papel importante en nuestro estado de ánimo. Así por ejemplo, la vitamina C (presente en la naranja, el kiwi, la grosella, el pimiento rojo, el tomate o el perejil) disminuye el nerviosismo y mejora el humor. El magnesio ayuda a combatir la fatiga física y mental, reduce la irritabilidad, mejora la concentración y aumenta la energía, y lo encontramos en los frutos secos, garbanzos, perejil, levadura de cerveza y germen de trigo.